Entre puntadas y colores reinterpreto la ciudad: flores, hojas y líneas que se entrelazan sobre la fotografía, transformando la imagen en un tejido de recuerdos e historias.
Vuelvo a caminar la ciudad con una mirada distinta, recorriendo sus calles en busca de conexión con los lugares. En ese proceso me apropio de ellos desde lo emocional, para luego traducir esa experiencia a través del bordado.
Trabajo con fotografías en blanco y negro de espacios y edificios icónicos, lugares que muchas veces cruzamos sin detenernos, pero que guardan historias, memorias y emociones. A través del bordado a mano, con hilos vibrantes, les doy una nueva voz y otra forma de ser mirados.
Así, cada puntada transforma la imagen en una forma de habitar la ciudad desde la memoria y la emoción.
Desde siempre me han fascinado los mapas como una forma de recorrer la ciudad: en ellos encuentro calles que transitamos, lugares que habitamos y memorias que permanecen con nosotros.
Trabajo a partir de mapas de distintas ciudades, reinterpretándolos de manera artística. Parto de su estructura —planos y líneas precisas—, pero es el color el que los transforma. Exploro paletas intensas y expresivas, campos de color y gestos libres que convierten cada mapa en una nueva lectura emocional de la ciudad.
Mi trabajo también se expande hacia la investigación de nuevos materiales. Desarrollo mapas en soportes como el metal, intervenidos con técnicas como el ácido, explorando otras formas de construir y revelar la ciudad.
Busco que quien mire mis obras se reconozca en ellas: en las calles que ha caminado, en los lugares que guarda en su memoria y en los recorridos que ahora aparecen transformados en color, forma y emoción.
